Encontrar eso que sabes que existe

Rara vez buscas algo que nunca has visto. Buscas algo que recuerdas, y la memoria no guarda palabras clave.

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Entre treinta módulos siempre hay más de un sitio donde algo podría estar. La destreza tiene menos que ver con la sintaxis de búsqueda que con saber qué recuerdas de verdad.

La memoria guarda tres cosas, y ninguna es una palabra clave

Cuando te pones a buscar, casi nunca recuerdas la redacción. Recuerdas más o menos quién estaba, más o menos cuándo fue y qué clase de cosa era: un mensaje, un archivo, una decisión.

Pues busca por eso. Filtrar por persona y por un rango de fechas aproximado acota un espacio más rápido que cualquier frase, porque «por marzo, algo que mandó Ayşe» es un recuerdo real y «revisión trimestral de precios» es una reconstrucción que te acabas de inventar. Si una búsqueda por palabras falla dos veces, deja de reescribirla y pásate a la persona.

Decide primero qué clase de cosa es

La mitad de las búsquedas fallidas se hacen en el módulo equivocado. Se busca una decisión entre archivos, o un archivo en una conversación donde solo se mencionó.

Una regla rápida que aguanta casi siempre: si se acordó, es una nota o una tarea; si se produjo, es un archivo; si solo se dijo, es un mensaje. Todo lo que se dijo y luego importó debería haberse convertido en una de las dos primeras, y por eso buscar en mensajes es el último recurso y no el primer movimiento.

La localizabilidad se crea al escribir, no al buscar

Nada de lo que hagas al buscar rescata un documento llamado «versión final». El trabajo se hace antes y cuesta unos cuatro segundos por elemento: pon el nombre del cliente o del proyecto en el título, y la fecha en todo lo fechado.

Ese es todo el truco. Los buscadores casan con lo que tecleas; tu yo futuro teclea nombres y meses. Los títulos que vuelven son los que contienen nombres y meses.

Preguntar a alguien es una búsqueda legítima

Hay un punto —unos dos minutos— a partir del cual preguntar a quien lo hizo es más rápido que seguir, y casi todo el mundo se pasa de largo porque preguntar parece una confesión.

No lo es. Dos minutos tuyos más veinte segundos suyos ganan a quince minutos tuyos. Y su respuesta no suele ser el enlace sino la ubicación, que te queda: la próxima vez ya sabes dónde vive ese tipo de cosa.

Preguntas que la gente hace

¿Por qué me falla siempre la búsqueda?

Porque tecleas una reconstrucción y no un recuerdo. No recuerdas la redacción, sino más o menos quién y más o menos cuándo. Filtra por persona y rango de fechas en vez de reescribir una frase.

¿Dónde debo mirar primero?

Decide qué clase de cosa es. Si se acordó, es una nota o tarea; si se produjo, es un archivo; si solo se dijo, es un mensaje. Buscar en mensajes es el último recurso, no el primero.

¿Cómo facilito encontrar cosas después?

Al escribir, no al buscar. Pon el nombre del cliente o proyecto en el título y la fecha en lo fechado: unos cuatro segundos por elemento. Tu yo futuro buscará nombres y meses.

Módulos usados